27 Ago Transporte de hortalizas para evitar pérdidas sin disparar los costes
El transporte de hortalizas exige equilibrio: proteger un producto sensible y, al mismo tiempo, mantener bajo control el gasto logístico. Una planificación deficiente puede provocar deshidratación, golpes, maduración acelerada o rechazo de la mercancía en destino. Por eso, diseñar un transporte de hortalizas para evitar pérdidas no consiste simplemente en utilizar más frío, sino en aplicar la temperatura, la ventilación y los tiempos adecuados para cada carga.
Preparar la mercancía antes de cargar
El vehículo refrigerado debe conservar la temperatura del producto, no corregir una mercancía que entra caliente. Por este motivo, las hortalizas deben estar preenfriadas cuando sea necesario, clasificadas y embaladas antes de la carga. También conviene eliminar unidades dañadas, porque pueden aumentar la humedad, favorecer el deterioro y afectar al resto del envío.
El envase debe permitir la circulación del aire y resistir el apilado sin deformarse. Aprovechar bien el espacio reduce el coste por kilogramo transportado, pero una carga excesivamente compacta puede bloquear la ventilación y crear zonas con temperaturas desiguales.
Ajustar temperatura, humedad y ventilación
No todas las hortalizas requieren las mismas condiciones. La temperatura objetivo debe definirse según el producto, su grado de madurez, la duración del trayecto y el destino. Aplicar una configuración genérica puede aumentar el consumo energético y, además, perjudicar la calidad.
Para mantener la estabilidad durante la ruta es recomendable trabajar con un servicio especializado en transporte frigorífico, capaz de controlar la cadena de frío y adaptar el equipo a las características de la mercancía. La supervisión de la temperatura permite detectar desviaciones antes de que generen una merma importante.
Reducir tiempos sin pagar transportes innecesarios
Una ruta más rápida no siempre es la más económica, pero los retrasos, las esperas en muelle y las aperturas frecuentes de puertas elevan el riesgo de pérdida. Agrupar pedidos compatibles, coordinar horarios de carga y descarga y elegir rutas con menos incidencias ayuda a reducir kilómetros, consumo de combustible y exposición del producto.
También es importante evitar manipulaciones innecesarias. El Ministerio de Economía, Comercio y Empresa señala que el transporte a larga distancia, el almacenamiento y las distintas manipulaciones pueden alterar los productos hortofrutícolas por su carácter perecedero, tal como explica en su información sobre calidad comercial de frutas y hortalizas.
Controlar datos para prevenir mermas
Registrar temperaturas, horarios, incidencias y rechazos permite identificar dónde se producen las pérdidas. Con esta información es posible corregir rutas, embalajes o tiempos de espera y negociar mejor con proveedores y clientes.
En definitiva, el transporte de hortalizas para evitar pérdidas debe basarse en prevención, coordinación y control. Una operativa bien diseñada protege la frescura, reduce devoluciones y mejora los costes sin recurrir a soluciones más caras de lo necesario.